Vi, 16 de Septiembre de 2005 Nitsa @ Sala Apolo, Barcelona
El partido de la jornada llegó desde la Bundesliga y como cada año vino cargado de golazos, caños y kahntadas. Texto: Redwan e Iván Ramos. Fotografia: Xema y sergi.
Por todos es sabido que el ambiente de las Über Alles es especial. Ese regustillo a cerveza de los monjes sajones siempre se hace patente en el teatro de los sueños patrio que se ha convertido el Apolo, nuestro Apolo (porque sí, Nitsa está muy bien, pero ¿quién no le llama Apolo?), la tercera semana de todo septiembre que se precie.
Con la vuelta al cole aún renqueando, muchos esperábamos con expectación varias de las actuaciones que se producirían durante estos dos días. Algunos fueron predispuestos a darlo todo, tanto que sólo les faltó ponerse la camiseta del Bayern. A otros, no les hizo falta ponerse las pinturas de guerra, sólo con pensar en la contundencia de Misc. y Basteroid, la sensualidad de Ada y Lawrence, o el derroche de medios de Eulberg o los hermanos Tiefschwarz, le daban escalofríos.
Y esos escalofríos tomaron forma el viernes nada más entrar al club del paralelo, y enterarnos de la baja “por enfermedad” de nuestra querida Ada. Y es que ella era sin lugar a dudas la encargada para este Uber Alles de dar ese toque femenino de sofisticación, entre tanta testosterona germana. Suerte de Fra, que velozmente nos hizo olvidar a la reina de Areal y nos deleitó con temas que tanto han pegado este verano como la remezcla de Eulberg del “Dinamo”, “Polar Shift” de Trentemoller, “Pele Bross” de los Whignomy Brothers, o algunos de los que están llegando ahora a las pistas como la remezcla de Michael Mayer del último KomPop, “I Built This City “de Baxendale, o el “Medusa Smile” de Konrad Black. Quizás un warm-up bastante más pistero de lo habitual para la hora que era y que por el cariz que iba tomando el asunto nos hizo dudar de si los siguientes serían los brutotes Misc., o como la lógica nos dictaba, esperar a ese par de dandys que forman Dakar & Grinser. Y así fue cuando tras unas pequeñas pruebas con el Mac, aparecieron la parejita de Disko B poniendo en escena su repertorio de punk electrónico y frikadas varias. Les faltó garra y descaro para hacer mover a un público que aun resonaba con las frecuencias de Fra, y conocedor de largas noches en el Apolo, se reservaba.
A continuación vino el turno del directo de los chicos de Sender, Christopher Bleckmann y Hannes Wenner, aka Misc. Se les vio con muchas ganas desde el principio y muy compenetrados, fueron calentando el ambiente con el arsenal presente en sus dos albums para Sender, “Crunch Time” y el recién estrenado “Like Morning In Your Eyes”. Hannes manejaba el laptop, enviando los beats a la mesa, donde Christopher, el bajito y camisa a cuadros, desarrollaba los temas, con sorprendente soltura, y sin parar de animar a un público que se crecía ante tales sonidos. Y es que Misc. factura un sonido rudo, bruto, pero minimal a la vez, demostrando que no es necesario saturar el espectro y subir en exceso los bpms para crear las sensaciones más bailables en la pista, sino que proporcionando la dosis exacta de oscuridad son capaces de hacernos viajar en cada tema con los ojos cerrados o con los brazos en alto. Según se mire, y para todos los gustos y consumidores.
Tras una más que merecida ovación, fue el turno del bueno de Dominik Eulberg, que ya llevaba un rato empapándose de Misc. para dar el salto al terreno de juego. Con un set muy correcto, cuya primera parte se desarrolló de forma lenta pero primorosa, con mucho taconcito y bicicletas por doquier. El público quiere espectáculo, pero sobretodo quiere ganar el partido. Por ello, poco antes del descanso Eulberg se ganó una tarjeta amarilla. Visto lo visto, el futuro biólogo pensó que una más y a la calle, por lo que decidió tirar por la vía del medio y poner en el terreno de juego temas efectivos y de muchos de ellos de corte clásico para asegurarse ganar el partido por goleada. Y así lo hizo. La segunda parte de su sesión estuvo plagada de hits, no dejando a nadie impasible, con temas presentes en su maleta casi desde que empezó a pinchar, como “Spastik” de Plastikman o “I feel love” de Donna Summer. Hubo momentos divertidos, donde el Apolo se puso de vuelta, como con la versión del “Born Slippy” de los Wighnomy Brothers, la remezcla de los Blackstrobe del “Abusator”, o con la pesadilla del “Washing Up”, que se coló por la escuadra de forma indiscutible. Los que pedimos algo más, le podríamos recriminar tal hecho a un dj de su talla, pero por esta vez le dejaremos pasar. Otros temas que sonaron fueron el penúltimo éxito de su amigo Gabriel Ananda, “Ihre Personeliche Gluecksmelodie”, “Tormenta de Cerebros”, de nuestro Alex Under o el “Snabeln” de Hugo & Pepp, que puso la guinda al pastel del viernes. Ya con las luces encendidas y con la sonrisa de oreja a oreja, el personal fue desfilando. Pero el partido no hacia más que llegar a la mitad del encuentro. El sábado más.
El sábado más Über Alles, o no. Según como se mire. La jornada auguraba un éxito rotundo. La clase y el señorío de un directo de Lawrence, minimal sin cafeína para soñar despierto; la mezcla de sensualidad y frenesí de un Patrick Bodner (mitad de M.A.N.D.Y.) en estado de gracia; la rotundidad y la suciedad de la música de Basteroid, el “Areal” más bruto, de aquí a Lima; y los hermanos Schwarz, Tiefschwarz, que no necesitan presentación, ya se sabe: fiesta, fiesta y más fiesta. ¿Que bien se presentaba esta segunda parte del partido?.
Después de otra magistral demostración de Fra, de la cual no hace falta comentar mucho, y es que no hay sesión que le salga rana a este hombre, Lawrence, con carita de haberse levantado hace cinco minutos, aunque dicen que él es así (la rojez de los ojos no se la quita ni la maquilladora de Norma Duval), realizó un directo correcto, bonito, excesivamente lineal, donde sacó sus temas de transfondo más minimalista, de aura hetera, tanto que en algunos casos puede llegar a producir somnolencia, por ser carentes de pegada (el gol es lo que importa) y no llegar a tener conexión con el público. Estuvo bien, sin más. Y es que por muy bueno que seas o por geniales que sean tus producciones, un club no es lo mismo que un estudio, hace falta algo más. A Lawrence lo despidieron con indiferencia un público deseoso de bombo peleón y temas calentitos, deseosos de pasar una grata jornada. Patrick Bodner, la mitad del conjunto M.A.N.D.Y. se puso tras los platos, y todo hacía indicar que el tema cambiaría radicalmente. Pero desgraciadamente, Patrick, quizás por un exceso alarmante de cava, o simplemente porque no tuvo el día (menos samba y mais trabalhar), se mostró flojísimo a las mezclas, realizando una sesión sosa, aburrida y carente de sentido, que no despegó hasta los últimos 10 minutos, cuando puso el señor pelotazo que es el “Jah (Rah)”, que despertó del letargo al cual había asumido a un público que abarrotaba el Apolo. Decepcionante el señor Bodner, todas las miradas se centraron entonces en Basteroid, capo de uno de los sellos más en forma en los últimos años de la sobrecargada escena alemana, Areal. Directo simplón, sin muchas florituras, falto de progresión, pero (visto lo visto) efectivo. Basado en unos contundentes y desengrasados bajos sacados de temas tan meritorios como “Against Luftwiderstand” o “Rabimmel”, y otros algo más flojos como “Hammel” o su último trabajo para el sello Sender, “Dawaj Dawaj”, que demuestra la irregularidad en el juego de este productor, que prepara su primer elepé para el año que viene. Pero a los que mandan (el respetable público), le gustó y mucho la actuación del grandullón germano, que no será seguramente el sucesor de David Ginola en el anuncio de la gomina. Simplemente no da el perfil. Por eso ahora está otro David...Guetta. Por último, y con los ánimos (por fin) calentitos calentitos, los hermanos Schwarz pusieron el colofón a la Uber Alles de este año, a base de temazo (“Electric Deluxe”) tras temazo (“Abusator” Blackstrobe remix) tras temazo (“Blue Monday” adulterado)...y así hasta el cierre con “It´s my Life” de Talk Talk, con las luces encendidas y unos cuantos (entre ellos el que escribe estas lineas) desfilando hacia un merecido descanso después de un finde demoledor. Dicen que hubo doble cierre, ya que el público, que aún abarrotaba la sala, pedían insistentemente un último tema (a las 7 de la mañana, señor Clos), y que no se iban hasta que no lo pusieran. Y así fue. “I Feel Space” de Lindstrom, el tema elegido. En definitivas, una sesión que no recordaremos por su calidad (aunque técnicamente fue impecable, mérito casi exclusivo de Basti), pero sí por el clima de fiesta que se creó, a la altura de las grandes ocasiones. Pero que a diferencia de otras, esta fue provocada por las ganas desmesuradas de fiesta de la gradería, no porque los hermanos Schwarz hicieran un juego lo suficientemente asombroso como para quitarse el sombrero y bailar sobre él.
Se acabó la Über Alles, otro año más, esta vez con sabor agridulce, después de un buen viernes, y un irregular sábado. El partido tuvo fases del encuentro destacables, y otras para olvidar. Nos quedaremos con el buen juego desplegado por unos sorprendentes Misc. y por la primorosa primera parte de Dominik Eulberg. También con el ambiente de las grandes citas que se creó tanto viernes como sábado. Y por lo bien que suena el Apolo después de las (necesarias) mejoras en sonido que ha habido recientemente. En definitiva, que ya me puedo quitar la camiseta de Matthaus y me pongo la de Fra...ay, digo...la de Butragueño.