Vi, 04 de Noviembre de 2005 Museo de las Artes y las Ciencias, Valen
Un año más se desarrolló el festival de investigación artística Observatori en el Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia. Un marco privilegiado para poder desarrollar un festival de esta índole Texto: Jordi Aragón. Fotografia: Federic Reniere.
La presente edición ha estado marcada por la polémica desde su comienzo, destacando un estrepitoso cambio de fechas un mes antes de la celebración del evento, con todo el baile de artistas que ello supone, y cambios significativos de cartel. Al parecer el cambio de fechas fué debido a la coincidencia del festival con la inauguración del Palacio de las Artes (obra que finaliza el faraónico proyecto de la Ciudad de las Ciencias) para la cual estaba anunciada la presencia de la Reina y otras autoridades competentes…
La polémica con la Administración no finalizó ahí, nada mejor para empezar el festival que descubrir que las protestas del Arzobispo de Valencia con respecto al logotipo de la presente edición habían acabado con la censura del mismo. ¡Con la iglesia hemos topado! Al parecer al Arzobispo le pareció que podía herir la moral cristiana de los asistentes. Al ser este un festival cuya parte del presupuesto es pública el resultado del embrollo fué la desaparición inmediata del logotipo tanto en el propio festival como en la web del mismo, y la ausencia en la rueda de prensa de presentación de la secretaria autonómica de Cultura, Concha Gómez y de la secretaria autonómica de Relaciones con el Estado y Comunicación, Paula Sánchez de León escudándose en supuestos problemas de agenda, aunque su asistencia en principio sí estaba prevista.
Dejando de lado cuestiones de políticas-eclesiásticas y centrándonos en el festival, que es lo que realmente nos interesa, podemos decir que Observatori, un festival que apostaba por un carácter transgresor y centrado en la investigación e innovación palpable en ediciones anteriores, ha pasado a ser uno más de la poblada fauna de festivales de la Península. Grupos como Rinôçérôse, Cycle o Client eran los responsables de sostener el cartel de esta edición, grupos propios de un festival tipo Primavera Sound, BAM o similares.
Entre las actuaciones del viernes pudimos ver a Mu. La japonesa se presentó sola al evento sin estar acompañada de su 50% (Maurice Fulton). Maurice es el responsable de la composición de los temas mientras que Mutsumi Kanamori despliega todo su poderío visual y vocal. Y eso fué lo que nos mostró en Observatori. Una curiosa apuesta visual donde sus movimientos rítmicos a modo de danza japonesa digi-evolucionada contrastaban con el techno karaoke (ya que cantaba encima de música grabada), todo ello a modo de performance visual. Tal vez para una actuación a las 19.00 de la tarde quedó un poco fría debido a las tempraneras horas y del formato de la actuación, pero aun así fue divertido.
Tras la actuación de Mu, le seguía la de Lali Puna. Esta sin duda será la actuación que salvó la jornada del viernes día, y tal vez sea la única que se recuerde en venideras ediciones del festival. Lali Puna con dos temas fué capaz de captar la atención de todo quien se encontraba allí. Con un completísimo menú via; bajista totalmente entregado, un batería haciendo guiños a la electrónica sin una baqueta fuera de tiempo y máquinas con un set completo de buen productor (laptop, efectos, y sintes varios como el Moog o el Nord Lead). Pero sin duda la gran Valerie Trebeljahr con esa preciosa voz, acompañada de un Korg y un Kaoss Pad destacaba entre todos ellos. Sonaron casi todos los tracks de su disco “Faking The Books” donde contrastaban sus temas más melancólicos con esos hipnóticos e inagotables finales característicos de la formación. Un directo como pocos se suelen ver últimamente, enérgico y musicalmente completo. Se notó un cambio de actitud en el público frente a esta actuación, Lali Puna fué capaz de sacarnos del contexto en el que nos encontrábamos para explicarnos por qué razón es uno de los grupos consolidados como grandes de la escena “pop” actual.
Los franceses Rinôçérôse nos presentaron un concierto convincente para el publico allí asistente, pero que no dijo nada nuevo que no supiéramos de ellos. Más y cuando mes y medio atrás habían estado presentando su nuevo álbum en otro festival de Valencia, aunque en aquella ocasión la asistencia era gratuita. Sonaron sus temas de siempre “Radiocapte”, “Le guitaritic house organization”… junto con los nuevos singles de su ultimo álbum con un toque roquero más marcado que el house guitarrero al que nos tienen acostumbrados de sus primeras publicaciones. Todavía estoy pensando el motivo de incluir a los franceses en la presente edición de Observatori, y encima a modo de cabeza de cartel cerrando el escenario principal, puesto que para muchos de los asistentes fue repetir el show que vimos un mes atrás.
Con respecto a las actividades del interior del museo de las ciencias el viernes pudimos ver 2 interesantes directos de ruidisimo. Por un lado Fages/Gross/Guthrie, una formación de un francés, un español y un australiano. Donde el ruido generado con objetos resonantes sobre la superficie de un tocadiscos se mezclaba con sonidos creados a través de circuitos electrónicos caseros al mas puro estilo doitbyyourself, mientras tanto uno de los componentes de la formación se encargaba de amplificar sonidos provenientes de objetos encontrados. Un directo donde el ruido orgánico y su generación más variopinta cobraban sin duda protagonismo.
La segunda actuación de ruidismo estaba en manos de Helmut Schäfer un alemán armado de un laptop, que (creemos) ejecutaba un patch de Max/MSP presuntuosamente de creación propia. Helmut Schäfer nos dejó bien masajeado el tímpano a base de zumbidos extremos pero sin propasar la barrera del caos. Si algo tenia es garra y de ello dan fé mis resentidos oídos.
La tarde del sábado comenzó de lo más interesante, Funkstörung abrieron es escenario principal y nos ofrecieron un magnifico directo de breaks a la alemana donde la 303 asumía un papel protagonista, y es q su ultimo álbum se titula Acid Planet. En resumen una de las mejores actuaciones del festival, un directo de loops tirando de portátil, que seguramente habría hecho las delicias de mas de un clubber nocturno, de no ser las horas tan tempraneras de la actuación.
Después del concierto de Funkstörung tocaba una ronda de girls power y nada mejor que las Client para demostrarlo. Las pupilas de Andy Fetcher presentaron un concierto a la electroclash, donde sonaron sus temas de siempre como el “Prince of Love” o el “Here and Now” que hizo vibrar a los allí presentes. Un concierto interesante, al que tal vez le falto algo de intensidad, pero ya se sabe que las Client son las Client y no se le puede pedir peras al olmo, así que aunque estuvieron un poco estáticas en el escenario sus temas agradaron al respetable.
Ya entrada la tarde era el turno de Cycle, y qué decir de ellos, durante este pasado verano se han dejado ver por todas partes (Cool Music, Sónar, Live Dance, Sonorama, Teritorios, FIB, BAM...), cualquier persona con la mínima curiosidad les ha visto; al público que asistíamos a este concierto se nos notaba en las caras que los teníamos algo aburridos. Pese a esto, su directo no es nada malo, son enérgicos y conocen bien a su público, su puesta en escena ligeramente pretenciosa hacía peligrar los cimientos sobre lo que en un principio se construyó la idea de Observatori.
La pregunta es la siguiente: ¿Cómo un grupo que ha entrado en las listas de más vendidos (y escuchados) de España puede ser cabeza de cartel de un festival de investigación artística? La respuesta es obvia, ¿no? ¡$$$!
Con respecto a la cara b del Observatori sábado día, pudimos ver un trozo de la actuación de ruidismo de Industria Masoquista, un ecuatoriano que presentó un show de gran impacto, y en ocasiones rozaba una esquizofrenia sonora severa. En resumen, el paciente estaba muy enfermo.
Por otro lado, en la Stage 2, escenario pequeño del festival destacar las actuaciones de Rec OverFlow y de Playing Ameba. Playing Ameba presentó un concierto de trip hop muy interesante donde en numerosas ocasiones se nos venían a la mente nombres de grupos de trip hop que todos conocemos. La calida voz de la cantante contrastaban con los sonidos de la violinista o las bases electrónicas. Rec OverFlow nos ofreció un directo de ritmos crujientes entrelazados con un peculiar uso de las melodías acuosas y de las estructuras rítmicas un live a caballo entre el minimal techno y el ambient experimental. Lástima que el Stage 2 no presentara unas condiciones optimas para el disfrute del público, puesto que el sonido además de resultar pequeño estaba condenado al error, ya que se mezclaba con el escenario principal. Personalmente no paraba de venirme a la mente las carpas de ediciones anteriores que este año desaparecieron en post de un presuntuoso recorte de presupuesto.
El Domingo por el día el Observatori únicamente nos ofrecía las exposiciones del museo y los conciertos de ruidismo de la tarde. Decir que las exposiciones de arte este año parecían, o mejor dicho, eran un tributo a uno de los patrocinadores del evento. Realmente yo no estoy en contra de las marcas comerciales, puesto que suponen un importante apoyo para el festival, pero dedicar más de media exposición a dicho patrocinador… me parece excesivo. El resto de propuestas me parecieron un poco pobres, y más que una propuesta con contenido propio eran meras excusas para el reclamo artístico del festival, como punto positivo el disponer de un espacio privilegiado como es el museo de las ciencias, por su especial concepción para exponer las obras allí presentes.
En resumen Observatori 2005 será una de esas ediciones para olvidar, tal vez deberían preguntarse sus organizadores que planteamiento quieren darle al festival para futuras ediciones, pero lo que es en investigación artística este año ha estado más bien carente. Además de problemas varios como que no acreditaban a la prensa para el festival por la noche (o al menos a nosotros no), de ahí el motivo que no se mencione nada de las actuaciones nocturnas. A grandes rasgos comentar que en ediciones anteriores fue considerablemente mejor tanto en cuestión de propuestas como en cuestión de aplicación de las mismas. Me vienen a la mente conciertos como el de Monolake, Luomo, Autechre o muchos otros que poco tienen que ver con lo ofrecido este año. Observatori, un festival que debe mejorar, y cuestiones tan fundamentales como condenar a los asistentes a consumir exclusivamente cerveza o refrescos (señores alcohol…) de uno de sus patrocinadores tanto en su edición diurna como nocturna no es de recibo. Y como ese detalle muchos otros… En fin, será cosa de la globalización del panorama festivalero de la Península, pero Observatori ha quedado desvirtuado de su carácter propio y ha pasado a ser un poblador más de la fauna de festivales que nos invade.